El impacto de las fluctuaciones del tipo de cambio en las compras

En un mundo globalizado, el tipo de cambio es una variable más en las relaciones comerciales. El tipo de cambio tiene consecuencias en al menos tres momentos claves de la relación, durante la cotización, al colocar la orden y en el momento del pago

En algunos casos, los proveedores acostumbran cotizar sus productos y/o servicios en una moneda diferente a la local, posiblemente como una práctica para “sentir” solidez en su operación. Es responsabilidad del comprador, entender el origen de los costos del bien o servicio adquirir y si no existe una causa justificada por la cual cotizar en una moneda diferente la que cotidianamente usan ambas partes, no se deberá de aceptar el uso de otra moneda con lo cual se elimina el efecto de variación en el tipo de cambio. Si bien es cierto, el tipo de cambio puede llegar a favorecer al comprador, representa un riesgo innecesario que tradicionalmente las empresas no están interesadas en asumir.

El comprador puede negociar que una parte de la compra se cotice en moneda local y sólo aquellos productos/servicios que lo justifiquen sean cotizados en moneda extranjera, con lo cual se reduce la exposición cambiaria de la organización en la transacción comercial.

Si una parte de la transacción es entonces acordada en una moneda diferente a la local, las partes tendrán que negociar el tipo de cambio a utilizar, esto con el fin de dar seguridad a la transacción. Una opción es utilizar el tipo de cambio al momento de realizar la confirmación, en cuyo caso, el comprador buscará identificar el momento en el cual el tipo de cambio se encuentre lo más bajo posible. Otra opción, puede ser utilizar el tipo de cambio al momento de la entrega, teniendo que definir adecuadamente el término “entrega” y en su caso la fuente de información de dónde se tomará el tipo de cambio, que por lo general proviene de alguna institución gubernamental o de la banca comercial.

Una tercera opción, se refiere a fijar una banda de fluctuación dentro del cual el precio se considera firme a un tipo de cambio establecido. Por ejemplo, la transacción se define con un tipo de cambio de $3.5 a $1 y sólo en caso de que el tipo de cambio tenga una variación mayor a 5% por arriba o por abajo de este valor se modificara el pago, de lo contrario la transacción se liquidará al tipo de cambio pactado. Éste tipo de precio indizado, disminuye la exposición al riesgo y agiliza la transacción. Otra fórmula común que utilizan algunas organizaciones que es dividir en partes iguales variación entre el tipo de cambio al contratar que se presenta en el momento de realizar el pago con lo cual las partes absorben una parte de la flotación. La división no necesariamente tiene que ser en partes iguales y se vuelve una variable a negociar.

Finalmente, el proveedor debe estar consciente que en algunos casos,  cuando los mercados de tipo de cambio son muy volátiles, el proveedor pospondrá algunos pagos especulando sobre el momento adecuado para realizar el pago cuando él tipo de cambio le favorezca. En este caso, el proveedor podrá ver afectada su liquidez al no recibir el pago oportunamente.

Ahora es momento de que nos hagan saber tus mejores prácticas para manejar el tipo de cambio en una compra.

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