Aprendiendo a tomar oportunamente buenas decisiones

Cuando hablamos de la toma de decisiones tenemos que considerar dos dimensiones, el tiempo y los resultados. Muchas veces tomamos demasiado tiempo para una decisión y esto hace que cuando la tomamos ya sea irrelevante. En otros casos por querer decidir demasiado rápido el resultado es pobre con relación al que se hubiera alcanzado de esperar un poco más.

toma-decisionesAlgo que aprendí preparando un curso de toma de decisiones es que no es válido juzgar una decisión “a toro pasado” con información que era imposible conocer cuando ésta se tomó. Es muy fácil decir “si hubiera sabido esto” o “porque no tomaste en cuenta esto” una vez que se tiene certeza de los hechos, pero eso no es válido para evaluar el momento de la decisión.

El oportuno tomador de decisiones tiene 3 cualidades:

  • Elige
  • Se Compromete
  • Aprende

Estas 3 cualidades se conectan y construyen un círculo virtuoso que fortalece la capacidad de decidir adecuada y oportunamente.

En un mundo con tantos datos deberíamos suponer que es más fácil tomar decisiones, pero tal vez ese “exceso” de opciones genera un sentimiento de que hay que esperar por algo más para que la decisión sea perfecta. La velocidad con la que cambia la tecnología y la interconectividad del mundo globalizado nos motiva a pensar que todo puede cambiar en un solo instante.

Podemos pensar que solo la experiencia nos puede ayudar a identificar “el momento” para tomar una buena decisión, pero esa habilidad solo se construye después de haber tomado algunas pocas decisiones en el momento adecuado y muchas más de forma equivocada. Es decir, solo se aprende a decidir a tiempo tomando muchas decisiones oportunas e inoportunas. Tomar decisiones implica elegir una alternativa, que obviamente puede ser el “no hacer nada” o dejar que otro haga la elección por nosotros.

Lo anterior no elimina el que ciertas decisiones sean consultadas con otras personas que pueden enriquecer nuestra percepción del contexto o de un asunto en particular, pero al final, la decisión es una elección personal.

Además de desarrollar nuestro “instinto” para decidir oportunamente, debemos trabajar en paralelo con la capacidad de vivir con nuestras decisiones. Una vez elegido el camino hay que recorrerlo para saber qué nos depara el destino. Volver a pensar las cosas, pero nunca actuar no es la cualidad que pretendemos desarrollar. Comprometerse con la decisión tomada es crítico para hacer que ésta funcione adecuadamente.

Finalmente debemos dedicar tiempo a revisar lo que cada decisión nos puede enseñar, aprender lo bueno y lo malo de cada decisión es crítico para crecer. El que piensa que nunca se equivoca está condenado a no crecer y a seguir tomando pobres decisiones,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s