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Efectos negativos de las 50 cadenas de suministro globales

En un interesante reporte llamado “Frontlines report 2016 – Scandal”  publicado por la International Trade Union Confederation, se afirma que en las grandes corporaciones multinacionales, solo el 6% de su fuerza laboral son trabajadores directos, lo que significa que el otro 94% trabajan indirectamente y generalmente en condiciones laborales desfavorecidas, por lo que son llamados “los trabajadores escondidos”. Se estima que son unas 116 millones de personas alrededor del mundo las que enfrentan estas condiciones.

Personalmente, no me gusta detallara los nombres de las empresas estudiadas, ya que me parece que  puede haber un sesgo aprovechando la fama de ciertas empresas y que además esto no es privativo de ellas, ya que muy probablemente hay empresas de menor tamaña con acciones similares. En la página de la ITUC, se muestran algunos videos sobre ciertas situaciones laborales desfavorables en algunas de estas empresas.

La muestra del estudio resulta muy representativa, ya que de las 50 empresas evaluadas, 9 son asiáticas, 17 europeas y 24 estadounidenses, y juntas tienen más riqueza que 100 naciones juntas. El estudio presenta cifras para reflexionar, como que 24 compañías de USA tendrían suficiente para comprar Canadá, o que las 9 compañías de Asia equivalen al valor de toda Arabia Saudita.

También se desglosa, como ejemplShirto de la mala repartición de la riqueza, el precio de una playera en una tienda detallista, en donde se puede ver que solo el 0.6% del total se destina al pago de la mano de obra que la fabricó.

 

Otra cifra relevante del estudio es que el 60% del comercio global en la economía real, depende de la cadena de suministro de 4 corporaciones.

La ITUC hace 5 recomendaciones directas para enfrentar esta escandalosa situación de las cadenas de suministro globales:

  • Con relación a los proveedores: Saber con quién se trabaja y hacer públicas las relaciones
  • Con relación al trabajo: Garantizar el trabajo seguro
  • Con relación a la seguridad laboral: Terminar el uso de contratos de corto plazo
  • Con relación al salario: Salarios adecuados para que la gente pueda vivir con dignidad
  • Con relación a las negociaciones salariales colectivas: Que permitan al trabajador salarios y condiciones laborales dignas.

El estudio también hace énfasis sobre los famosos precios de transferencia, que es un mecanismo muy utilizado para extraer las utilidades de donde se generan y llevarlas a paraísos fiscales y sobre los cuales los gobiernos de los países generalmente no toman acciones contundentes.

Algunos pueden pensar que de no ser por estas empresas globales algunos trabajadores no tendrían ninguna oportunidad de tener ingresos y enfrentarían peores condiciones de vida, pero un modelo basado en desigualdades no puede durar eternamente, al menos eso nos gusta pensar, por lo que es de esperarse una evolución o revolución para la cual hay que estar preparado.

Como profesionales que participamos en cadenas de suministro globales, debemos estar conscientes de estas realidades y hacer lo que esté en nuestro alcance para disminuir las desigualdades y las injusticias, no como un mensaje ideológico o político, sino simplemente con un sentido de Responsabilidad Social empresarial y humanismo.

¿Sabes que es el “greenwashing”?

Como todo buen mexicano estoy acostumbrado a que los políticos me mientan, desafortunadamente cada vez más descaradamente,  a que los periódicos y noticieros filtren todo en función de sus agendas ocultas y sus “verdades” sean muy cuestionables,  pero cuando sale a luz engaños de una empresa tan seria como los de Volkswagen con los motores diésel, me doy cuenta que vivimos en un mundo donde la duda debe ser el primer filtro para todo lo que se lee, se ve, y se escucha.

greenwashigMi nivel de compromiso con la ecología es muy básico, pero creo firmemente que las nuevas generaciones tienen un mayor enfoque en algo que es fundamental para la supervivencia de nuestra especie y del mundo como lo conocemos por lo cual escuchar el término “greenwashing” fue algo que llamó poderosamente mi atención y decidí investigar un poco más.

El “greenwashing” es el  acto de inducir a pensar erróneamente a los consumidores en relación con las prácticas ambientales de una empresa o los beneficios ambientales de un producto o servicio. Es simplemente usar en la publicidad o en las etiquetas del producto “verdades a medias” que inducen al consumidor a asumir un beneficio ecológico que realmente no existe.

La firma de marketing medioambiental canadiense TerraChoice documento los siete pecados del engaño verde que en esencia son consejo para poder identificar mensajes en los cuales los fabricantes desean engañarnos para que pensemos algo que “suena” a una buena práctica ambiental:

Los 7 pecados son:

  1. Consecuencias ocultas: Solo se dice el beneficio pero no las consecuencias negativas
  2. Sin pruebas fundadas: No hay forma de confirmar si lo que dicen es cierto
  3. Vaguedad: Cada quien puede interpretar lo que quiere
  4. Incluir falsas etiquetas: Dar la impresión que el producto cumple con algunos certificados
  5. Irrelevancia: Los supuestos “beneficios ambientales” resultan irrelevantes
  6. El menor de 2 males: Sigo contaminando pero “menos”
  7. Mentir: Afirmar cumplir con normas o estándares sin que esto sea cierto

Como consumidor y profesional en suministros tendré de ahora en adelanto más cuidado cuando alguna empresa afirme que tiene buenas prácticas ambientales, al menos les será un poco más difícil que su engaño sea exitoso. ¿Te sumas a esta batalla anti “greenwashing”?

 

La responsabilidad de hacer el bien por los demás

Mi estimada amiga Maru González me compartió el otro día este artículo, “10 ejemplos de responsabilidad en cadena de valor” de María José Evía, http://goo.gl/gmPW3o, que quiero comentar con ustedes

10 casosObviamente cuando se habla del tema de Cadena de valor es un tema que llama mi atención, pero cuando se combina con responsabilidad social me parece un tema irresistible. Aún existen muchas personas que siguen viendo esta combinación de grandes empresas y pequeñas comunidades o grupos de interés como una forma de obtener publicidad de bajo costo y/o lavar un poco las consciencias de los grandes capitalistas. No dudo que esto aún ocurre, pero una las cosas que más me apasiona de la profesión de compras es la oportunidad de hacer algo por los demás, como lo comentaba hace unos días con otro estimada amigo, Martín López de Bimbo, la posibilidad de “hacer patria”.

Cada una de las 10 historias merece más de un comentario como este, en particular cuatro de ellos me parecieron muy interesantes. El caso de Stonyfield, que sigue los pasos de Patagonia en cuanto a crear un mapa en el que se puede rastrear el origen de cada uno de sus compuestos y conocer la historia de los proveedores detrás de estos materiales. Esto es una muestra de un cadena punta a punta donde el fabricante asume un compromiso de trabajar con empresas responsables.

El reto de North Face de producir con materiales en un radio de 240 kilómetros a la redonda me hizo recordad mucho del gran trabajo de desarrollo de proveeduría local que realizó el grupo Xcaret en sus comunidades. En un mundo que demanda rápidas respuestas y generar menos contaminación con el transporte esta idea es una gran opción.

Los casos de British Telecom y Wal-Mart de crear mecanismos para desarrollar y evaluar a sus proveedores bajo principios de sostenibilidad me parecen iniciativas que pueden ser rápidamente aplicadas por las áreas de compras de grandes organizaciones.

Finalmente, el caso de Kimberly Clark con Greenpeace es uno de las mejores formas de demostrar como una buena comunicación y una consciencia social permite que los que pudieran ser vistos como “archienemigos” terminen trabajando por un bien superior.

Ojalá tengan tiempo de leer el artículo, revisar los videos y las páginas asociadas y darse cuenta que todos podemos hacer mucho por nuestro entorno.