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Aprendiendo a “resetear” tu experiencia

En esta ocasión me inspiro en un post publicado en INC llamado “11 Ways to Develop a Beginner’s Mind” por  Rhett Power que parte de un principio Zen muy simple, “En la mente del principiante hay muchas posibilidades. En la mente del experto hay pocas”

untitledBasado en esa idea, lo que también llamamos la “ceguera del taller”, el ser experto en algo puede actuar en nuestra contra, por lo cual tenemos que aprender a abrir a mente, a dar espacio a nuevos puntos de vista y en muchos casos a “borrar” aquello que creíamos absolutamente verdadero.

El autor se basa en consejos de Mary Jaksch  de Goodlife Zen y nos recomienda 11 prácticas:

  1. Un paso a la vez. Seguramente tomar un tiempo entre paso y paso puede mostrarnos caminos no explorados.
  2. Cae 7 veces, levántate 8. La perseverancia y el compromiso hace la diferencia, hay que aprender de los errores, tomar riesgos.
  3. Usar una mente “no lo se”. Evitar a toda costa los prejuicios, no podemos llegar a conclusiones antes de probar e intentarlo.
  4. Usa tu experiencia. Hacer a un lado todo lo que ya sabes es un terrible error, pero toma en cuenta el entorno para validar si las condiciones lo hacen adecuado. Recuerda que el mundo cambia muy rápido.
  5. Vive sin “Debes”. En el mundo no todo “Debe” ser de una sola forma, quedar atapado en lo que “Debió” ser y no aceptar y enfrentar lo que “Es” limita tu capacidad.
  6. Olvídate de ser un experto. Etiquetarte puede ser el inicio de tu debacle. Siempre debes escuchar, evaluar, actuar, corregir y aprender.
  7. Vive cada momento en toda su experiencia. Mientras más elementos identifiques y entiendas, tu aprendizaje y capacidad de decidir será mejor.
  8. Haz a un lado el sentido común. No todo funciona de la misma manera, el sentido común es una referencia, pero no es siempre la respuesta.
  9. No tengas miedo de fallar. Tu experiencia se ha formado por una serie de aciertos y errores, debes de fallar para crecer.
  10. Usa el espíritu del investigador. No te conformes con solo lo que ves, debes ir un poco más allá pare entender.
  11. Enfócate en preguntas, no en respuestas. Cuando respondes, tú aprendizaje es muy limitado, cuando preguntas, abres tu mente a nuevas ideas.

Como toda lista de consejos solo tendrá impacto en nuestras vidas si las aplicamos, así que bájate de tu “ladrillo” y abre tu mente a nuevas ideas y experiencias.

Cuando se nos prende el foco

La revista de APICS de Marzo – Abrir del 2015 apareció un artículo muy interesante llamado “Eureka!” en donde Richard Crandall hace una reflexión muy bien documentada sobre los “chispazos” de lucidez.

foco cerebroTodos hemos tenido una epifanía, un momento “mágico” donde se nos ocurre otra forma de resolver un problema, otro punto de vista de una situación que parecía imposible de resolver, y lo curioso, es que muchas veces ocurre en tiempos y lugares inesperados.

Una forma de explicar esto, es con el modelo de Graham Wallas que explica este fenómeno en cuatro etapas

  1. Preparación: Comprende la etapa en la que se analiza el problema de manera consciente y sistemática, pero a pesar de eso no se logra algo relevante.
  2. Incubación: En esta etapa se deja de pensar conscientemente en el asunto y éste pasa a ser atendido por el subconsciente.
  3. Iluminación: Es cuándo todo se alinea y se descubren conexiones que parecían lejanas o imposibles, es cuando descubrimos nuevas soluciones a nuestro problema.
  4. Verificación: Durante esta etapa, hay que confirmar la funcionalidad del descubrimiento y conscientemente trabajar en su implementación.

Una explicación científica de este fenómeno, es que el consiente está diseñado para buscar soluciones simples y rápidamente se cansa si tiene que considerar demasiadas variables y tomar muchas decisiones. Su enfoque se basa en la lógica y la realidad.

Por otro lado, el inconsciente tiene mayor libertad de asociar ideas y muchas veces es guiado por el simple placer de resolver algo. Cuando el consiente se cansa, hay que dejar la idea para que subconsciente la analice.

Empeñarnos en encontrar una solución, a veces nos lleva sólo a considerar solo lo irrelevante, y dejamos muchas cosas relevantes fuera ya que sólo vemos el asunto desde un ángulo.

Basados en este modelo, tendremos que aceptar que algunas situaciones requerirán de distraer nuestra mente para dar tiempo que trabajen el subconscientes, pero hay que aceptar que el “chispazo” por sí solo no resuelve nada, es necesario desarrollar planes que garanticen su aplicación.

El artículo me llamó la atención por todo lo que estamos hablando en la actualidad acerca del “big data” y su capacidad de identificar relaciones que a simple vista nosotros no podemos detectar. Por un lado, es excitante pensar que las máquinas pueden alcanzar cierto tipo de “epifanía”, pero al mismo tiempo esto es aterrador desde la perspectiva de la superioridad del hombre sobre la tecnología. No puedo evitar el pensar en las historias de I. Asimov.

Me quedo con la reflexión de que las grandes ideas no llegan “solas” son producto de un trabajo consciente e inconsciente que termina por generarlas. La dedicación, la paciencia y un poco de relax son buenos acompañantes de las grandes ideas

Aprendiendo a tomar oportunamente buenas decisiones

Cuando hablamos de la toma de decisiones tenemos que considerar dos dimensiones, el tiempo y los resultados. Muchas veces tomamos demasiado tiempo para una decisión y esto hace que cuando la tomamos ya sea irrelevante. En otros casos por querer decidir demasiado rápido el resultado es pobre con relación al que se hubiera alcanzado de esperar un poco más.

toma-decisionesAlgo que aprendí preparando un curso de toma de decisiones es que no es válido juzgar una decisión “a toro pasado” con información que era imposible conocer cuando ésta se tomó. Es muy fácil decir “si hubiera sabido esto” o “porque no tomaste en cuenta esto” una vez que se tiene certeza de los hechos, pero eso no es válido para evaluar el momento de la decisión.

El oportuno tomador de decisiones tiene 3 cualidades:

  • Elige
  • Se Compromete
  • Aprende

Estas 3 cualidades se conectan y construyen un círculo virtuoso que fortalece la capacidad de decidir adecuada y oportunamente.

En un mundo con tantos datos deberíamos suponer que es más fácil tomar decisiones, pero tal vez ese “exceso” de opciones genera un sentimiento de que hay que esperar por algo más para que la decisión sea perfecta. La velocidad con la que cambia la tecnología y la interconectividad del mundo globalizado nos motiva a pensar que todo puede cambiar en un solo instante.

Podemos pensar que solo la experiencia nos puede ayudar a identificar “el momento” para tomar una buena decisión, pero esa habilidad solo se construye después de haber tomado algunas pocas decisiones en el momento adecuado y muchas más de forma equivocada. Es decir, solo se aprende a decidir a tiempo tomando muchas decisiones oportunas e inoportunas. Tomar decisiones implica elegir una alternativa, que obviamente puede ser el “no hacer nada” o dejar que otro haga la elección por nosotros.

Lo anterior no elimina el que ciertas decisiones sean consultadas con otras personas que pueden enriquecer nuestra percepción del contexto o de un asunto en particular, pero al final, la decisión es una elección personal.

Además de desarrollar nuestro “instinto” para decidir oportunamente, debemos trabajar en paralelo con la capacidad de vivir con nuestras decisiones. Una vez elegido el camino hay que recorrerlo para saber qué nos depara el destino. Volver a pensar las cosas, pero nunca actuar no es la cualidad que pretendemos desarrollar. Comprometerse con la decisión tomada es crítico para hacer que ésta funcione adecuadamente.

Finalmente debemos dedicar tiempo a revisar lo que cada decisión nos puede enseñar, aprender lo bueno y lo malo de cada decisión es crítico para crecer. El que piensa que nunca se equivoca está condenado a no crecer y a seguir tomando pobres decisiones,